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lunes, 17 de septiembre de 2012

Antonio Muñoz Giraldos


Antonio Muñoz Giraldos nació en Madrid en el año 1893. Era tipógrafo de profesión y miembro de la Asociación General del Arte de Imprimir desde el año 1908. Entre 1922 y 1923 llegó a presidir dicha Asociación. Ingresó en la Agrupación Socialista Madrileña en 1912, pero se dio de baja en 1917. Reingresó en el PSOE en enero de 1923 y, también perteneció a la UGT. Le vemos participar en los congresos de 1927 y 1928. En la UGT fue vocal de su Comisión Ejecutiva entre 1932 y 1934.
En la guerra civil formó parte del Consejo Superior de Correos, y en 1938 fue nombrado vocal del Tribunal de Alta Traición y Derrotismo número 3 de Madrid. También fue nombrado vicepresidente del Comité del Frente Popular de Ventorro del Chaleco (noviembre de 1938-febrero de 1939). Fue detenido al terminar la contienda y condenado en un consejo de guerra, celebrado en febrero de 1940, a una pena de doce años de cárcel. Al final, la condena fue rebajada a seis años, que los pasó en la prisión madrileña de Porlier.
Murió en Colmenar Viejo en el año 1980.
Ver:

viernes, 8 de junio de 2012

El derrotismo en la guerra civil


Por derrotismo, el Diccionario de la Real Academia entiende “la tendencia a propagar el desaliento en el propio país con noticias o ideas pesimistas acerca del resultado de una guerra o, por extensión, acerca de cualquier otra empresa”. En todas las guerras, los gobiernos y ejércitos han perseguido con dureza a los derrotistas. La República estableció el derrotismo como delito en un decreto de 22 de junio de 1937. Lo definía como la difusión de noticias o juicios desfavorables en relación con las operaciones militares y a la autoridad, así como la difusión de noticias favorables del enemigo o sobre la conveniencia de pactar o buscar acuerdos con él. La concepción del delito era más amplia, ya que incluía los actos o manifestaciones que tendiesen a deprimir la moral general o del ejército.
En el bando de los sublevados, el derrotismo también fue perseguido. En un bando del 28 de julio de 1936, es decir, al poco tiempo de comenzar la guerra, se establecía que se castigaría a quienes propagasen noticias falsas o tendenciosas que buscasen quebrantar el prestigio de las fuerzas militares y de quiénes luchaban.
Creemos que el estudio del derrotismo, de sus motivos, su influencia real y la composición social de los considerados como derrotistas es importante. En el caso republicano sabemos más de este fenómeno: uno de los objetivos de la Quinta Columna era, precisamente, el fomento del derrotismo. Pero, además, conocemos las posturas más o menos derrotistas de algunos personajes de primera y segunda fila, especialmente, cuando fueron conscientes de las dificultades o imposibilidades de ganarla. No tenemos conocimiento de que se hayan realizado estudios sobre el derrotismo en el bando franquista pero sería interesante poder conocer sí existió y en qué grado.