sábado, 1 de diciembre de 2012

Ramón Lamoneda Fernández


Ramón Lamoneda (1892-1971) era tipógrafo de profesión. Ingresó en la Federación de Juventudes Socialistas en el año 1910 y dos años después en el PSOE. Estudió en la Escuela Nueva y en 1914 ya era un destacado líder dentro de las Juventudes Socialistas. Fue el redactor del manifiesto contra la guerra mundial y de adhesión a Zimmerwald. Se entrevistó con Trotski en Madrid en el año 1916. Participó en la fundación del grupo “Nueva Palabra” y coordinó el grupo de partidarios del bolchevismo dentro del partido, que tenían en la revista “Nueva Palabra” su órgano de expresión. En el Congreso de 1919 se distinguió en la elaboración de la propuesta contra la coalición republicana-socialista. Pero Lamoneda fue acusado, al año siguiente, de no haber dado el paso para ingresar en el PCE como habían hecho algunos de sus compañeros. Por su parte, es elegido miembro del Comité Central en 1919 y del Comité Ejecutivo “tercerista” en el Congreso del PSOE del año 1920. En 1920 ingresa en el Partido Comunista Obrero Español, siendo nombrado su secretario de organización en 1922, así como secretario sindical en 1923, pero ya en el PCE. Dentro del Partido Comunista defendió la necesidad de emplear las instituciones políticas, como el parlamento, para avanzar en la lucha obrera. En la Dictadura de Primo de Rivera abandona el partido, después de las polémicas internas comunistas del momento.

Lamoneda regresa al PSOE y consigue ser elegido diputado en diversas legislaturas durante la República. Cuando Largo Caballero dimite en diciembre de 1935, es designado secretario general del partido. En las elecciones de febrero de 1936 vuelve a ser elegido diputado y es nombrado secretario del Congreso, además de desempeñar el mismo cargo en el Comité Nacional del Frente Popular.

En 1937 entra a formar parte del Comité de enlace entre el PSOE y el PCE, y se destacó por defender la postura de Negrín, aunque intentó integrar en la ejecutiva a Julián Besteiro e Indalecio Prieto, sin éxito.

Al terminar la guerra se exilia en México, aunque en 1944 regresa a Europa, instalándose en París, donde residió hasta 1948. En el exilio recibió las ácidas críticas de Indalecio Prieto y de Rodolfo Llopis. Fuera del PSOE, regresa a México y creó la Unión Socialista Española, un grupo que se disolvería al año de la muerte de Lamoneda, y cuyos miembros regresararían a un PSOE que comenzaba a remontar en los últimos años del franquismo.