martes, 12 de febrero de 2013

Barbarie en la campaña de Creta del año 1941


En la primavera de 1941 la isla de Creta fue tomada por los alemanes. Se trató de la primera operación aerotransportada de la Historia, un éxito de los alemanes y un enorme fracaso británico, aunque los aliados aprendieron de lo ocurrido para mejorar y poder convertir a sus tropas aerotransportadas en una fuerza militar de primera magnitud cuando se produjera el desembarco de Normandía. Además de la violencia generada en toda operación militar, se dieron una serie de hechos de una gran brutalidad. Siguiendo el artículo del historiador Manuel Florentín, titulado “Creta 1941. Los alemanes, nuevos amos el Egeo” (Revista Clío, número 118, págs.. 37-45), nos detendremos en estos bárbaros episodios.
El desembarco en el valle de Ayea fue especialmente sangriento y duro. Los paracaidistas alemanes que allí habían caído fueron rodeados por los australianos, y pese a ondear la bandera blanca de la rendición, fueron ametrallados. Murieron 184 y solamente se hicieron solamente doce prisioneros. Eso generó el rumor de que los paracaidistas alemanes no hacían prisioneros, especialmente con los australianos.
Los alemanes que aterrizaron entre los olivares en Kasteli fueron acribillados por los civiles griegos aún antes de haber podido deshacerse de sus paracaídas. Muchos de los cuerpos de estos paracaidistas sufrieron terribles mutilaciones.
La respuesta alemana no se hizo esperar y la represión fue aún más horrible. Todo civil cretense que fuera encontrado con un arma debía ser ejecutado. En Kasteli, en venganza, fueron ejecutadas doscientas personas. Cuando los alemanes encontraron los cuerpos muertos y torturados de sus compañeros en Kandanos, apresaron a 189 civiles y fueron ejecutados, además de quemar sus casas.
En el mar, los alemanes que se hallaban en el agua porque sus kaikis habían sido hundidos, fueron ametrallados directamente por los buques británicos. En respuesta, posteriormente, la aviación alemana ametralló en el agua a los soldados enemigos que intentaban ponerse a salvo.