miércoles, 28 de marzo de 2012

El terrible destino de los prisioneros de guerra soviéticos en la Segunda Guerra Mundial. Primera Parte


La historia de los prisioneros de guerra soviéticos en la Segunda Guerra Mundial es una de las más trágicas en relación con prisioneros de un conflicto militar, y lo es por tres razones:
1. Por el elevado número de prisioneros.
2. Por el durísimo trato que recibieron de Alemania.
3. Por las represalias que sufrieron por parte de Stalin.
1. Un elevado número de prisioneros
El rápido avance de la Wehrmacht desde el 22 de junio de 1941, fecha en la que comienzó la invasión de la URSS, provocó el derrumbe del ejército soviético en la segunda mitad del primer año de la contienda. Las pérdidas en muertos, heridos y desapariciones fueron escalofriantes. En relación a los prisioneros, las cifras son impresionantes, ya que se calcula que a finales de diciembre de 1941 más de tres millones estaban en manos de los alemanes. Sin lugar a dudas, este hecho desbordó al Alto Mando alemán. La situación empeoró cuando los alemanes constataron que, a pesar de sus victorias la guerra se adivinaba mucho más dura y larga de lo que se había estimado en un principio. Los soviéticos terminaron por plantear una férrea resistencia, como se demostró en Moscú, y el invierno añadía un factor clave en esta guerra. El número de prisioneros siguió creciendo, aunque no con la velocidad de 1941. Las fuentes alemanas hablan de un total de 5.160.000, mientras que las soviéticas elevan la cifra a 5.734.000. En todo caso, estaríamos hablando de más de cinco millones de personas. No se trata, pues, de un tema baladí en su aspecto cuantitativo.