miércoles, 28 de marzo de 2012

El terrible destino de los prisioneros de guerra soviéticos en la Segunda Guerra Mundial. Segunda parte


2. El trato recibido por Alemania
Se calcula que un sesenta por ciento de los prisioneros soviéticos estuvo en campos de concentración en Alemania y Polonia. El cuarenta por ciento restante estuvo internado en campos pero en la Rusia conquistada. Los prisioneros soviéticos fueron los más duramente tratados por los alemanes, con una clara diferencia en relación a los prisioneros de los países occidentales. Recibían una escasa ración de comida, y fue habitual que muchos de los jefes de los campos de concentración prohibieran dar alimentos a los rusos hasta el límite de la muerte. Pero el calvario para un prisionero ruso no comenzaba en el campo de concentración, sino que lo sufría el mismo momento de su captura, ya que tenían que marchar a pie en interminables jornadas y no se les proporcionaba ningún tipo de sustento. Si no podían marchar al ritmo establecido eran fusilados de inmediato. Las condiciones climatológicas en invierno eran terribles. Sin abrigo, alimentos y atención sanitaria ni con una mínima higiene no era raro que murieran muchos prisioneros
Los prisioneros soviéticos sufrieron el racismo de una forma clara por su condición de eslavos, solamente un peldaño por encima de la de los judíos, según la escala de “pueblos inferiores” diseñada por los nazis.
Volviendo a las cifras, se piensa que unos dos millones de prisioneros soviéticos murieron entre junio de 1941 y mayo de 1945.