martes, 20 de marzo de 2012

Los aborígenes e isleños del Estrecho de Torres de Australia

Los aborígenes e isleños del Estrecho de Torres son los habitantes más antiguos de Australia. Su existencia se puede remontar a unos 40.000 años. Eran cazadores seminómadas. Su sociedad estaba organizada en torno a la propiedad colectiva. Antes de los asentamientos de los europeos en la segunda mitad del siglo XVIII se calcula que su población podría moverse entre 300.000 y 700.000 individuos. Pues bien, a principios del siglo XX solamente eran unos 50.000. Como causas de ese declive demográfico se pueden apuntar las siguientes: la pérdida de sus tierras, la adopción de hábitos nocivos occidentales como el consumo del alcohol, el contagio de enfermedades contra las que no habían desarrollado inmunidad y el descenso de natalidad. Un último factor sería la violencia entre estos aborígenes y los blancos.
En la década de los treinta, coincidiendo con las celebraciones del 150 aniversario de los primeros asentamientos europeos, comenzaron a darse diversas campañas que luchaban por el final de la discriminación social y legal de los aborígenes e isleños del Estrecho de Torres. Además, se pretendía que se iniciaran políticas a su favor en los campos de la salud, la educación y el empleo.
A partir de los años cincuenta, la política gubernamental ha ido encaminada a favorecer su integración. En los sesenta, ellos mismos comenzaron a reclamar de una forma contundente su derecho a la diferencia, aunque dentro de la sociedad australiana. En 1967 se les concedió la plena ciudadanía y los australianos blancos votaron en un referéndum a favor de que los asuntos relativos a la población aborigen pasaran a manos del gobierno federal que, hasta entonces, había sido competencia de los estados. Desde el año 1972 se ha procedido a la devolución de las tierras a los aborígenes e isleños. El asunto de las tierras ha sido capital. El gobierno federal se ha inclinado en pro de los derechos de los aborígenes en abierta polémica con diversos estados. De hecho, hasta 1992 no se admitió reclamación sobre ellas. Por fin, en 1994 se les prometió la propiedad sobre grandes extensiones.
En los años ochenta y noventa se ha visto un resurgir demográfico aborigen y de los isleños del Estrecho de Torres. En 1991 eran un cuarto de millón de personas.
Aunque es evidente el avance en la integración siguen siendo una población en situación de desventaja e inferioridad dentro del conjunto de la sociedad australiana. Los datos sobre mortalidad, esperanza de vida, desempleo, detenciones y nivel de ingresos así lo confirman.